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martes, 6 de agosto de 2013

Cocotte de malacho, hinojos y chaco rosado

1hinojo
150grs.malacho
1 chaco rosado
aceite
½ pimentón rojo
caldo de verduras
vino blanco seco

½ pimentón amarillo

sal
1   ají dulce verde
sal
pimienta
2 tomates maduros


1 diente de ajo


vino blanco


sal





Hinojos: corte en julianas los hinojos. Seguido en un caldero o sartén con poco aceite sofría hasta que  se tornen de color ámbar. Levante con un poco de vino blanco seco.  Permita  que el azúcar de los hinojos hagan su magia, cocine hasta que el vino desaparezca por completo y caramelicen. Reserve. Para algunos el sabor del hinojo suele ser un poco agresivo, si blanqueamos antes el hinojo podemos atenuar la vivacidad del sabor del hinojo.

Malacho: en un caldero u olla mediana añada el pimentón amarillo y rojo finamente cortado. seguido agregue ají dulce verde y ajo finamente cortado. añada dos tomates maduros cortados en cubos. tomates de lata también son una alternativa, pero asegúrese de agregar los dos tomates sin mucho líquido de la lata y cocine por espacio de dos minutos aproximados. Deglase con vino blanco. vuelque el malacho previamente salpimentado y deje cocinar unos dos minutos máximo. con esta corta cocción solo buscamos darle algo de firmeza y volumen a esta preparación sin que seque mucho.

Chacos: (batata) pele los chacos y en un caldo de verduras hiérvalos hasta que estén blandos, seguido pase por  un pisa puré hasta obtener un puré liso. en caso de no tener el pisa puré armese de paciencia, tenedor y un bol y hacer el mejor esfuerzo posible. también pisarlas dentro de un colador con una cuchara, servirá. una vez que tenga el puré agregue un poco, solo un poco de ají chirel finamente cortado o como camino alterno, podría usar un sobre de pimienta roja marca badia
 "red pepper" que se consiguen en los súper mercados (yo los uso).
recuerde que el ají es solo para darle una vueltica de tuerca al puré nada mas... añada con mesura el  ají  para no invada el dulce terreno del chaco. por último añada un poco de sal.


Preparación: 

En un bol mezcle el hinojo y el malacho.

Seguido en un ramekin o molde que use para gratinar, esparza una fina capa de aceite de oliva, como pinceladas, esto con dos propósitos primero evitar que se pegue la preparación y segundo aromatizar levemente el ramekin. Vierta la preparación en el ramekin hasta ocupar un poco más de la mitad del volumen del ramekin. luego cubra con  el puré y lleve a un horno precalentado 130 por espacio de 8 a 10 min. 



Casi nada en la vida sucede por azar, creo que cada instante es pieza de un rompecabezas que calza correctamente en otra, somos partículas disparadas por un gran cañón donde tarde o temprano chocamos y nos encontramos.  Vivimos en un mundo, donde la realidad esta impregnada de misterio causal y determinista.... la única prueba que tengo de ello, es que existe un fino ruido blanco que hacen las cosas escasos segundos antes de ponerse en marcha. Como cuando un director de orquesta golpea tres veces  el atril con su batuta, antes de que comience la orquesta, ahí justo ahí, antes del primer oboe o cuerda, o como cuando se encuentran los ojos primero que la boca antes de un beso, o entre el suspiro y el primer paso antes echar andar camino, el fino susurro del silencio antesala de lo que va pasar y de lo que debiese ocurrir. Parecido al espacio  hay entre pista y pista en un disco de vinil.

Cuando creamos una receta, cuando cocinamos, jugamos a ser arquitectos de un mini universo dentro de las ollas y sartenes, donde suceden procesos, se transforman cosas y en la mayoría de las veces, no todas, podemos prever los silencios y desenlaces. Con toda humildad podemos hacer que el malacho, chaco, ají chirel, hinojo se hermanen aunque semejasen ir por caminos distintos en una  familia disfuncional pero familia al fin. Quizás Ud. lector al otro lado de la pantalla, alguien que Ud. conozca o yo pertenezca a una familia como esta receta, con ingredientes que son trenes en  un mismo anden, en direcciones contrarias. En mi caso es una pequeña con perro y todo, en la que pese a mirar hacia sitios diferentes cada quien, siempre vamos, venimos y nos encontramos en el mismo carro ruidoso "juntos" y donde el uno siempre está para el otro, como película de chevy chase. Todo con lo que debemos toparnos y toda alma que debemos encontrar, nos encontrara.  Haga una pausa y escuche el fino ruido blanco de un plan que se pone marcha, de lo que destino trama. Cocinemos… =)

jueves, 8 de noviembre de 2012

Chilli malacho

250 grs. de caraotas rojas
1 cebolla
1 taza de arroz blanco
Te negro

1 pimentón
2 plátanos verdes
jengibre

5 ajíes dulces
2 aguacates
limón

3  dientes de ajo
½ cebolla
azúcar morena

1/2  aj í rocoto
aceite de oliva


400grs. de tomates pelados
vinagre de sidra


1cda. de vinagre de sidra
sal


1 hoja de laurel
pimienta


1 a 2 cucharadas de salsa kétchup



Sal



pimienta negra



150grs. de malacho(con sal y pimienta)



200 ml de caldo de pollo o gallina












Caraotas rojas

 En un embase o cuenco deje remojando las caraotas un día antes

En una hoya cubra totalmente con agua y cocine hasta que ablande el grano y reserve.


 En un sartén o caldero pequeño sofría la cebolla hasta que transparente, luego el pimentón y el ají dulce. Seguido el ajo y el rocoto sin que dore de mas. Agregue el malacho (sal pimentado) espere a que seque un poco el pescado, no más de dos minutos. Levante el sofrito con un poco de caldo de pollo, vierta los tomates pelados, añada el resto del caldo de pollo baje la llama y deje cocinar por espacio de tres minutos y reserve.  Demos vuelta hacia nuestra olla con caraotas, póngala a fuego alto hasta que levante hervor, vuelque el sofrito con el malacho, baje la llama a la mitad y  deje cocer todo con una tapa por espacio de 10 a 15 min. Retire la tapa de la olla, corrija el punto de sal teniendo en cuenta que con la merma de líquido, el nivel de sal en nuestra preparación aumentara progresivamente. Unos dos minutos antes de apagar la llama vierta un poco de salsa kétchup. Quizás le parezca una chapucería culinaria por decirlo de algún modo, pero, el azúcar de la salsa le da cierto equilibrio a esta preparación y en la cocina como todo, no deberíamos ser puritanos y dogmaticos y la verdad es que tampoco estamos transgrediendo el orden y las bases de la cocina jajajaj. A veces hay que saber cuándo debemos cruzar la línea y en este caso es solo un coqueteo no mas con el lado oscuro dela fuerza =).  Hace años estaba fascinado por la música de Jimi Hendrix me acuerdo que solía escuchar interminables  programas de  radio, pasarme horas huroneando en las  biografías de este legendario músico y unos de los detalles que colmaba mi interés  era el hecho de que este genial músico fue criticado por darle otro sonido y estructura al blues por ahí  de los años sesenta,..



Bueno para hacer corta la historia en pocos años este brillante guitarrista que alguna vez fue paracaidista pasó de ser hereje transgresor, a genio visionario y así hasta estos días...... Sin tanto animo de grandeza, sin mucho ruido y bueno justificada esta herejía de la salsa kétchup volvamos a nuestra preparación. Vierta la salsa de tomate sin pudor pero la cantidad justa...   corrija el punto de sal, agregue pimienta y quizás para dar algo de frescor antes de servir vendría bien un poco de cilantro recién picado.



Ensalada

Corte el aguacate en rodajas, cebolla en julianas y cilantro finamente. Sal, pimienta blanca, aceite de oliva y vinagre de sidra

Tostones

Pase por el lado ojo grande todos los plátanos. Con algo de firmeza compacte la ralladura de los plátanos con las manos hasta formar un tortica o especie de hamburguesa pequeña, que se pueda comer de un solo bocado. Fríalos minutos escasos minutos antes de servir toda la comida, los tostones fríos son tristes como el final de una película sin banda sonora....

Arroz

Sofría en una olla  ¼  de cebolla, sofría (nacrar) el arroz, añada el doble de agua, tape y baje la llama a la mitad. 


Trago

Macerar con azúcar en el fondo de un vaso hierba buena,  completar con té negro y abundante hielo, agregar ralladura de jengibre. Agitar suavemente con una cuchara et voila!. Si posee un coctelera macerar con azúcar en el fondo de la coctelera hierba buena y azúcar. Agregar hielo y complete con té negro la cantidad de ¾ de un vaso. Cierre bien la coctelera y agite vigorosamente por espacio de 10 a 15 segundos. Luego en un  vaso agregue hielo a tope y con un colador pequeño vierta el contenido de su coctelera. Por último añada  ralladura de jengibre al trago. Un dato importante es que la ralladura de la raíz del jengibre se  hace a escasos momentos de servir el trago, no se puede reservar, por qué el sabor del jengibre cambia y se va estropeando al contacto con el aire en un lapso de tiempo relativamente corto.



Si por alguna extraña razón  se le ocurre servir esta receta  como para una foto de una revista gourmet, torturar todo dentro de un aro, dejar los extremos vacíos del plato, abandonar la preparación como un anima sola con su vergüenza, medio desnuda,  a la que se le levanta falda en medio de una ventolera en plena calle... no lo haga por favor...  deshágase  de ese afán y los esnobismos... permítase vestir a los platos con alma campechana y despreocupada. Hágalo simple y sencillo. Hay muchas cosas en el mundo porque inquietarse, por ejemplo: el hecho de que siempre queremos y queremos más, sin agradecer,  compartir o regresar la dicha y la abundancia momentánea, porque todo en esta vida es momentáneo, fugaz. El ser humano saca y saca de la tierra sin devolverle, ni agradecerle nada cada día, no voy a caer en el desatino de decir todo tiempo pasado siempre fue mejor, porque la constante y la naturaleza de las cosas es el cambio. Antes había gente, hay gente y de seguro en el futuro también la habrá. Y lo único que de verdad nos pertenece son nuestras buenas o malas acciones. Dejemos una linda huella en este mundo para los vendrán. Agradezcamos a la madre tierra, a los familiares y amigos que comparten un plato de caraotas rojas con uno. Por último pido disculpas por la cháchara pseudo filosófica- existencial y come flor, porque  esto en mis tiempos no se veía.  



martes, 10 de febrero de 2009

Malacho



Malacho que en tierra firme le llaman macabi es un pescado, no el carrito de comida que queda en el parque las Cocuizas vía Choroni. Lo cierto es que el poco conocido malacho como se le dice aquí, es un pescado de muchas espinas y que se le saca la carne a palos literalmente hablando. Luego de ser apaleado este desdichado pero versátil amiguito, se le raspa el espinazo obteniendo una pulpa con la cual se puede hacer de todo, solo hay que agregar un poco de otro ingrediente, imaginación.
Croquetas de malacho
250 grs. De malacho
4 chiles jalapeños
1 cucharada de mostaza dijon o la que venda el chino que tenga más cercano.
1 cucharadita de azúcar
1 una cucharadita de salsa inglesa
Una pizca de sal
1 huevo
Harina
Pan rayado
Coloque el malacho en un bol, agregue los chiles previamente cortados, el azúcar y la sal. Mezcle de manera que todos ingredientes se amalgamen bien con el pescado y no tengamos sorpresas con el chile. Luego vierta la mostaza, la salsa inglesa y vuelva a mezclar. En caso de que la mezcla le falte consistencia agregue un poco de pan rayado. Bata un huevo, sazone con sal y pimienta. Por ultimo, dar forma de croquetas, pasar por harina, huevo, pan rayado y freír en abundante aceite.
Acompañe estas croquetas de: salsa tártara, una cerveza bien fría y algún ser querido viendo el atardecer en la playa de Puerto Cruz en la isla de Margarita.