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martes, 6 de agosto de 2013

Cocotte de malacho, hinojos y chaco rosado

1hinojo
150grs.malacho
1 chaco rosado
aceite
½ pimentón rojo
caldo de verduras
vino blanco seco

½ pimentón amarillo

sal
1   ají dulce verde
sal
pimienta
2 tomates maduros


1 diente de ajo


vino blanco


sal





Hinojos: corte en julianas los hinojos. Seguido en un caldero o sartén con poco aceite sofría hasta que  se tornen de color ámbar. Levante con un poco de vino blanco seco.  Permita  que el azúcar de los hinojos hagan su magia, cocine hasta que el vino desaparezca por completo y caramelicen. Reserve. Para algunos el sabor del hinojo suele ser un poco agresivo, si blanqueamos antes el hinojo podemos atenuar la vivacidad del sabor del hinojo.

Malacho: en un caldero u olla mediana añada el pimentón amarillo y rojo finamente cortado. seguido agregue ají dulce verde y ajo finamente cortado. añada dos tomates maduros cortados en cubos. tomates de lata también son una alternativa, pero asegúrese de agregar los dos tomates sin mucho líquido de la lata y cocine por espacio de dos minutos aproximados. Deglase con vino blanco. vuelque el malacho previamente salpimentado y deje cocinar unos dos minutos máximo. con esta corta cocción solo buscamos darle algo de firmeza y volumen a esta preparación sin que seque mucho.

Chacos: (batata) pele los chacos y en un caldo de verduras hiérvalos hasta que estén blandos, seguido pase por  un pisa puré hasta obtener un puré liso. en caso de no tener el pisa puré armese de paciencia, tenedor y un bol y hacer el mejor esfuerzo posible. también pisarlas dentro de un colador con una cuchara, servirá. una vez que tenga el puré agregue un poco, solo un poco de ají chirel finamente cortado o como camino alterno, podría usar un sobre de pimienta roja marca badia
 "red pepper" que se consiguen en los súper mercados (yo los uso).
recuerde que el ají es solo para darle una vueltica de tuerca al puré nada mas... añada con mesura el  ají  para no invada el dulce terreno del chaco. por último añada un poco de sal.


Preparación: 

En un bol mezcle el hinojo y el malacho.

Seguido en un ramekin o molde que use para gratinar, esparza una fina capa de aceite de oliva, como pinceladas, esto con dos propósitos primero evitar que se pegue la preparación y segundo aromatizar levemente el ramekin. Vierta la preparación en el ramekin hasta ocupar un poco más de la mitad del volumen del ramekin. luego cubra con  el puré y lleve a un horno precalentado 130 por espacio de 8 a 10 min. 



Casi nada en la vida sucede por azar, creo que cada instante es pieza de un rompecabezas que calza correctamente en otra, somos partículas disparadas por un gran cañón donde tarde o temprano chocamos y nos encontramos.  Vivimos en un mundo, donde la realidad esta impregnada de misterio causal y determinista.... la única prueba que tengo de ello, es que existe un fino ruido blanco que hacen las cosas escasos segundos antes de ponerse en marcha. Como cuando un director de orquesta golpea tres veces  el atril con su batuta, antes de que comience la orquesta, ahí justo ahí, antes del primer oboe o cuerda, o como cuando se encuentran los ojos primero que la boca antes de un beso, o entre el suspiro y el primer paso antes echar andar camino, el fino susurro del silencio antesala de lo que va pasar y de lo que debiese ocurrir. Parecido al espacio  hay entre pista y pista en un disco de vinil.

Cuando creamos una receta, cuando cocinamos, jugamos a ser arquitectos de un mini universo dentro de las ollas y sartenes, donde suceden procesos, se transforman cosas y en la mayoría de las veces, no todas, podemos prever los silencios y desenlaces. Con toda humildad podemos hacer que el malacho, chaco, ají chirel, hinojo se hermanen aunque semejasen ir por caminos distintos en una  familia disfuncional pero familia al fin. Quizás Ud. lector al otro lado de la pantalla, alguien que Ud. conozca o yo pertenezca a una familia como esta receta, con ingredientes que son trenes en  un mismo anden, en direcciones contrarias. En mi caso es una pequeña con perro y todo, en la que pese a mirar hacia sitios diferentes cada quien, siempre vamos, venimos y nos encontramos en el mismo carro ruidoso "juntos" y donde el uno siempre está para el otro, como película de chevy chase. Todo con lo que debemos toparnos y toda alma que debemos encontrar, nos encontrara.  Haga una pausa y escuche el fino ruido blanco de un plan que se pone marcha, de lo que destino trama. Cocinemos… =)

jueves, 8 de noviembre de 2012

Chilli malacho

250 grs. de caraotas rojas
1 cebolla
1 taza de arroz blanco
Te negro

1 pimentón
2 plátanos verdes
jengibre

5 ajíes dulces
2 aguacates
limón

3  dientes de ajo
½ cebolla
azúcar morena

1/2  aj í rocoto
aceite de oliva


400grs. de tomates pelados
vinagre de sidra


1cda. de vinagre de sidra
sal


1 hoja de laurel
pimienta


1 a 2 cucharadas de salsa kétchup



Sal



pimienta negra



150grs. de malacho(con sal y pimienta)



200 ml de caldo de pollo o gallina












Caraotas rojas

 En un embase o cuenco deje remojando las caraotas un día antes

En una hoya cubra totalmente con agua y cocine hasta que ablande el grano y reserve.


 En un sartén o caldero pequeño sofría la cebolla hasta que transparente, luego el pimentón y el ají dulce. Seguido el ajo y el rocoto sin que dore de mas. Agregue el malacho (sal pimentado) espere a que seque un poco el pescado, no más de dos minutos. Levante el sofrito con un poco de caldo de pollo, vierta los tomates pelados, añada el resto del caldo de pollo baje la llama y deje cocinar por espacio de tres minutos y reserve.  Demos vuelta hacia nuestra olla con caraotas, póngala a fuego alto hasta que levante hervor, vuelque el sofrito con el malacho, baje la llama a la mitad y  deje cocer todo con una tapa por espacio de 10 a 15 min. Retire la tapa de la olla, corrija el punto de sal teniendo en cuenta que con la merma de líquido, el nivel de sal en nuestra preparación aumentara progresivamente. Unos dos minutos antes de apagar la llama vierta un poco de salsa kétchup. Quizás le parezca una chapucería culinaria por decirlo de algún modo, pero, el azúcar de la salsa le da cierto equilibrio a esta preparación y en la cocina como todo, no deberíamos ser puritanos y dogmaticos y la verdad es que tampoco estamos transgrediendo el orden y las bases de la cocina jajajaj. A veces hay que saber cuándo debemos cruzar la línea y en este caso es solo un coqueteo no mas con el lado oscuro dela fuerza =).  Hace años estaba fascinado por la música de Jimi Hendrix me acuerdo que solía escuchar interminables  programas de  radio, pasarme horas huroneando en las  biografías de este legendario músico y unos de los detalles que colmaba mi interés  era el hecho de que este genial músico fue criticado por darle otro sonido y estructura al blues por ahí  de los años sesenta,..



Bueno para hacer corta la historia en pocos años este brillante guitarrista que alguna vez fue paracaidista pasó de ser hereje transgresor, a genio visionario y así hasta estos días...... Sin tanto animo de grandeza, sin mucho ruido y bueno justificada esta herejía de la salsa kétchup volvamos a nuestra preparación. Vierta la salsa de tomate sin pudor pero la cantidad justa...   corrija el punto de sal, agregue pimienta y quizás para dar algo de frescor antes de servir vendría bien un poco de cilantro recién picado.



Ensalada

Corte el aguacate en rodajas, cebolla en julianas y cilantro finamente. Sal, pimienta blanca, aceite de oliva y vinagre de sidra

Tostones

Pase por el lado ojo grande todos los plátanos. Con algo de firmeza compacte la ralladura de los plátanos con las manos hasta formar un tortica o especie de hamburguesa pequeña, que se pueda comer de un solo bocado. Fríalos minutos escasos minutos antes de servir toda la comida, los tostones fríos son tristes como el final de una película sin banda sonora....

Arroz

Sofría en una olla  ¼  de cebolla, sofría (nacrar) el arroz, añada el doble de agua, tape y baje la llama a la mitad. 


Trago

Macerar con azúcar en el fondo de un vaso hierba buena,  completar con té negro y abundante hielo, agregar ralladura de jengibre. Agitar suavemente con una cuchara et voila!. Si posee un coctelera macerar con azúcar en el fondo de la coctelera hierba buena y azúcar. Agregar hielo y complete con té negro la cantidad de ¾ de un vaso. Cierre bien la coctelera y agite vigorosamente por espacio de 10 a 15 segundos. Luego en un  vaso agregue hielo a tope y con un colador pequeño vierta el contenido de su coctelera. Por último añada  ralladura de jengibre al trago. Un dato importante es que la ralladura de la raíz del jengibre se  hace a escasos momentos de servir el trago, no se puede reservar, por qué el sabor del jengibre cambia y se va estropeando al contacto con el aire en un lapso de tiempo relativamente corto.



Si por alguna extraña razón  se le ocurre servir esta receta  como para una foto de una revista gourmet, torturar todo dentro de un aro, dejar los extremos vacíos del plato, abandonar la preparación como un anima sola con su vergüenza, medio desnuda,  a la que se le levanta falda en medio de una ventolera en plena calle... no lo haga por favor...  deshágase  de ese afán y los esnobismos... permítase vestir a los platos con alma campechana y despreocupada. Hágalo simple y sencillo. Hay muchas cosas en el mundo porque inquietarse, por ejemplo: el hecho de que siempre queremos y queremos más, sin agradecer,  compartir o regresar la dicha y la abundancia momentánea, porque todo en esta vida es momentáneo, fugaz. El ser humano saca y saca de la tierra sin devolverle, ni agradecerle nada cada día, no voy a caer en el desatino de decir todo tiempo pasado siempre fue mejor, porque la constante y la naturaleza de las cosas es el cambio. Antes había gente, hay gente y de seguro en el futuro también la habrá. Y lo único que de verdad nos pertenece son nuestras buenas o malas acciones. Dejemos una linda huella en este mundo para los vendrán. Agradezcamos a la madre tierra, a los familiares y amigos que comparten un plato de caraotas rojas con uno. Por último pido disculpas por la cháchara pseudo filosófica- existencial y come flor, porque  esto en mis tiempos no se veía.  



viernes, 17 de agosto de 2012

Hamburguesas de malacho con mayonesa de aguacate

Malacho

Mayonesa de aguacate
Pan

150grs de malacho
1/2 aguacate
roseta
25grs camarones pequeños
2 dientes de ajo
mostaza de dijon
1/2 cebollín pequeño (parte blanca)
aceite de oliva
tomates margariteños recién cortados
1 ají dulce verde
jugo de limón

1 ají chirel
cilantro

Salsa teriyaki
sal

Sal
batidora de mano



Mayonesa:

En una olla pequeña blanqueé el ajo a fuego bajo de 12 a  15  minutos. Deje enfriar y reserve. Corte el aguacate en cubos pequeños y métalos en el vaso mezclador de la batidora, sin esperar agregue un poco de  jugo de limón para que no oxide el aguacate. Bata a máxima velocidad agregue el ajo. Seguido vaya incorporando el aceite en un hilo fino hasta obtener la consistencia deseada. Para finalizar añada jugo de limón, sal y cilantro a gusto. Reserve en la nevera y tape muy bien con papel film.  

Malacho:

En un bol disponga el malacho, el cebollín (cortado finamente a cuchillo), ají dulce (cortado finamente a cuchillo) y el ají (cortado finamente a cuchillo). Mezcle a mano y reserve unos tres minutos en la nevera. Pasados los tres minutos saque de la nevera y añada los camarones, la salsa teriyaki y la sal. Mezcle a mano sin apuros con delicadeza y reserve de nuevo en la nevera por espacio de 10 minutos. 

Antes de seguir, sugiero usar los camarones pequeños que se suelen encontrar por el mes de febrero y marzo en la isla en especial por la zona de la Guardia y Taguantar. Son ideales, suelo comprarlos y ponerlos a vacio para poder conservarlos lo mejor posible después de su temporada. Si no dispone de ellos pues use más grandes y córtelos.  

Mójese las manos y haga hamburguesas del tamaño de su preferencia. En un sartén con poco aceite cocine las hamburguesas siempre teniendo en cuenta que  está cocinando pescado. Y sobre todo  porque esta clase pescado cuando se cuece de más adquiere una contextura desagradable.

No voy a decirle como ensamblar una hamburguesa, eso lo dejo a su discreción. Pero aparte de la mayonesa de aguacate recomendaría  mostaza de Dijon, tomates margariteños, pan roseta fresco de una panadería y una copa de buen carmere chileno rodeado de amigos

Es probable que una simple hamburguesa sea más de lo mismo, quizás, quien sabe... pero cuán grande puede ser el desliz de una modesta receta hamburguesa en tiempos del patotero cheverismo deportivo o del limbo sensorial en que va inmersa la gente con sus blackberrys o del impenetrable muro  de altos decibeles de esa música boricua que dicen muchos aborrecer  pero que todos escuchan.... en fin no sé que sipote estoy haciendo yo iba escribir sobre cocina... Aunque de vez en cuando es un buen ejercicio contar lo que uno cree que es su verdad. Toda esta chachara acerca de gente que vive en un mundo cuadriculado, que parecen a los gorditos que andaban flotando sobre unas capsulas en Wally, hace que me venga a la memoria el cuento de un amigo que de niño vivía en Altagracia de Orituco, y que en esos tiempos Altagracia tenía un solo cine que siempre pasaba la misma película y que siempre él iba ver “Santo contra La Momia” “La Momia contra Santo” “Santo vs La Momia” “ Santo y el regreso de la Momia”        


Una hamburguesa hecha en casa nos salvara de que se nos meta el relámpago del catatumbo en  nuestros ya maltratados estómagos, porque esos relámpagos a veces forman parte habitual de nuestras estrezadas vidas. Démonos un tiempo metamos los pies bajo la mesa, veámonos a la cara y sonriamos...

Saludos desde este irónico rincón de  unos y ceros 






jueves, 21 de junio de 2012

Quenelles de malacho"Quenelles para Alberto y Walesca “


Malacho
salsa bechamel
400 grs. de malacho
queso gruyere
1 cebolla
caldo de verduras
1 tallo de cebollín (parte blanca)

1/2 ajo porro (parte blanca

2 ajíes verdes

sal

pimienta blanca

aceite de maíz

sal

pimienta blanca




Sofría sin que se doren la cebolla, el ají, el ajo porro, cebollín, cortados lo más pequeño que pueda. Recuerde sofría a fuego medio sin dorar hasta que transparenten los ingredientes y reserve. Una vez frio mezcle con el malacho, añada sal, pimienta y guarde en la nevera.

En una olla mediana vierta un caldo de verduras y caliente sin que hierva, a punto de hervor. Que solo se produzcan burbujas finas parecidas a las del vino espumante. A este término los cocineros suelen llamarlo milloter.
Disponga de un bol con agua fría, dos cucharas y el malacho ya frio. Vamos hacer quenelles. Este término “ quenell" se usa en la cocina para darle nombre a la forma ovoidea hecha con dos cucharas. Manos a la obra! moje las dos cucharas y con una de ellas tome malacho sin colmarla del todo, pásela a la otra cuchara, luego de una ala otra hasta lograr un ovoide liso. La clave para una quenell lisa, es tener paciencia para no apretar la mezcla a la cual  se desea dar forma. Bien hemos logrado nuestra primera quenell. Hagamos unas mas para dominar esta técnica,  porque es preciso volver a nuestro caldo de verduras. Ud. dirá por qué? por dos cosas primero es preciso subir el fuego de nuestro caldo para que las  quenelles no se vayan al fondo de la olla y cuál es la  mejor manera de  mantenerlas a flote? dándole hervor al caldo. Segundo por la consistencia del malacho, que por mas frio que esté no podríamos reservar nuestras quenelles, se nos deformarían... la solución es subir la llama del caldo antes de hacer la primera quenelle y metemos en el caldo ya hirviendo. Cocemos las quenelles solo hasta lograr que estén algo firmes y las reservamos. Esta primera cocción es solo para darle algo de consistencia y sabor con el caldo.

Seguido en una olla caliente la salsa bechamel, mezcle con parte del queso, aligérela con algo del caldo de cocción de las quenelles 

Luego en una fuente vierta una capa fina de salsa bechamel y luego disponga las quenelles. Cúbralas casi por completo y corone con abundante queso.

Lleve a un horno precalentado a 200 grados por espacio de 10 a 15 minutos

Para esta receta mi recomendación seria acompañar con un chadonnay joven  

A diferencia de la receta anterior, esta vez la sutileza del pescado se supedita amablemente y se deja llevar por el queso y la bechamel. El propósito de esta receta es que  esa sutileza vaya de la mano como una dama gentil en un baile de salón, que erguida y orgullosa  sigue el aplomo de su pareja, solo cuando esos dos opuestos se unen parecen volar por toda la sala, bailan sin tocar el suelo.... una antagónica armonía de sabor.... de amor...



Dedicada a dos grandes amigos que están prontos a regresar a nuestra amada margarita

viernes, 1 de junio de 2012

Rocotos rellenos de malacho con crema de caraotas y crema de leche


Rocotos

Malacho

Crem. de caraotas

Crema de leche

3 rocotos
100 grs. de malacho
50 grs. de caraotas
3  cdas de crema de  leche

2 cdas de azúcar
1/2 cebolla
(cortada en cubos)
100 ml de caldo de pollo

cilantro
(finamente cortado)
1 cda de vinagre
2 ajíes dulces
(finamente cortados)
1/4 de cebolla



1 diente de ajo (finamente cortado)
1 ají dulce
(finamente cortado)


3 cdas de pasata de tomate

1 diente de ajo
(finamente cortado)


caldo de pollo

30 grs de  chocolate



sal

cerveza



pimienta negra
sal


cilantro
(finamente cortado)
pimienta negra









Como punto de partida obligatorio será limpiar y blanquear los ajíes, a modo de atenuar el picante de estos. Es necesario que los sabores se complementen,  que no compitan, por que  el  picante de  los rocotos silenciaria por decirlo de alguna manera, los sabores que tienen que estar presentes en esta receta. 

 Rocotos: corte la parte superior de los rocotos con cuidado y saque todas las semillas y venitas con una cuchara, sin romper la piel.
Lleve al punto de ebullición una olla grande llena de agua con 2 cdas. de azúcar y 1 cda. de vinagre. Blanquee los rocotos y sus tapas en tres cambios de agua consecutivos, añadiendo las 2 cdas. de azúcar y la cda. de vinagre cada vez que se cambia el agua. Este proceso suavizará el sabor picante. Aparte convendría usar guantes si posee unas manos muy sensibles. Una vez terminado este proceso reserve los ajíes.

Malacho: en un caldero sofría la cebolla, ají, ajo y el malacho sin que se dore. Levante con caldo y añada la pasata. Tape y cocine a fuego medio unos 10 minutos. Por último corrija el punto de sal y añada cilantro finamente cortado. Reserve.

Crema de caraotas: en una sartén dore cebolla y ajo porro hasta que se tornen de un color ámbar. Luego añada ají, ajo picado, las caraotas y cocine por un minuto a lo sumo. Desglase con una pequeña cantidad de cerveza de su preferencia. Agregué  la mitad del caldo y cocine por 12 a 15 minutos con un fuego medio. Licue o procese con un mixer. si quiere un crema mas tersa use la licuadora, pero tomando las precauciones adecuadas ya que cuando licuamos algo caliente es preciso sacar el tope de la tapa de la licuadora, tapamos con un trapo y hacemos a la vez de válvula de escape dejando salir el vapor de poco a poco. De este modo evitaremos las quemaduras y tener que borrar lindos murales abstractos producto de la explosión del vaso de la licuadora... =) si quiere una crema un poco mas rustica use el mixer. Lleve otra vez al fuego y añada el caldo (caliente) por partes hasta obtener una crema menos densa. Un instante antes de apagar el fuego agregué el chocolate y mueva hasta que se funda en la crema. Es importante agregar el chocolate  al último minuto, para que los aromas y atributos de este,  perduren y no se disipen con el calor de una larga cocción. Por último corrija el punto de sal y agregué un poco de pimienta sin abusar de ella ya que tenemos presente el picor  de los ajíes.

Emplatado: corte el lado opuesto a la tapa del ají,  con el fin lograr un pie para que así se mantengan en forma vertical en el plato, disponga los ajíes en la forma ya antes dicha, de manera vertical, rellene los ajíes con el malacho y corone con la crema de leche.
 Para terminar, en un plato (blanco preferiblemente)  agregué crema de caraotas sin colmarlo en una suerte de espejo, y espolvoree cilantro.
Para acompañar una cerveza extremadamente fría...

Es una receta sencilla, a pesar de tener múltiples pasos. Pero creo que lo importante, es que, es preciso poseer la ponderación para dejar que todos los elementos de este plato se expresen, que exista un dialogo entre todos los ingredientes, por más sutiles que puedan ser. Metafóricamente hablando que se escuche hasta el más leve murmullo o susurro en el plato. Soy una persona la cual cree que, de todo podemos aprender... pues aprendamos del hilo armónico que puede existir entre la vivacidad de un rocoto y la sutileza de un chocolate. Paz en la tierra!  

lunes, 7 de mayo de 2012

Mousaka de malacho

Salsa : Bechamel:

1/2 cebolla
300 ml de leche entera
2 papas
2 dientes de ajo
2 cucharadas de harina
queso parmesano
1/4 de pimentón rojo
2 cucharadas de mantequilla
1 berenjena
3 tomates maduros
1/4 de cebolla

1/2 cuch. de pasta de tomate
1 clavo de olor

75 Grs. de malacho
pimienta blanca

sal
nuez moscada

pimienta negra


orégano


vino blanco


aceite de oliva





Para comenzar pele una berenjena y corte en rodajas de medio centímetro. Luego en un sartén con poco aceite de oliva cocine las rodajas por espacio de 2 a 3 minutos a fuego medio, añada un punto de sal y reserve.

Corte en cubos lo más pequeño que se pueda: pimentón, cebolla, tomate y ajo. Ya cortados todos los ingredientes, en un caldero con aceite de oliva sofría en el siguiente orden: cebolla, pimentón, ajo y el malacho. Desglase con vino blanco, agregué el tomate y la pasta de tomate. Cocine a fuego bajo de 15 a 20 minutos. Salpimenté y añada el orégano.
  
Hierva las papas en agua con su concha hasta que esten blandas, pero no del todo y disponga de ellas en un bol con agua y hielo para cortar la cocción y resérvelas.

En un caldero derrita dos cucharadas de mantequilla, una vez derretida la mantequilla, agregué dos cucharadas de harina, remueva con una cuchara de madera, hasta que se forme una especie de pasta y deje que se enfríe (roux)
Atraviese un clavo de olor en media cebolla. Seguido caliente en una olla pequeña leche e  infusione la cebolla con el clavo y una hoja de laurel. No olvide, una vez que la leche haya tomado fragancia y sabor de la cebolla, el clavo y el laurel, retírelos.  Lleve al fuego otra vez la leche y suba un poco la llama. Cuando la leche este en punto de hervor agregue la mitad del roux. Mueva con vigor, con un batidor de alambre  para que no se hagan grumos y añada de ser necesario la otra mitad  del roux. Una vez que veamos que la leche va espesando bajamos la llama sin dejar de mover, clave es que debemos apagar la bechamel antes de que estemos alcanzando su punto ideal de espesor, por que cuando enfríe se espesará aun mas.... Es válida la pregunta de qué tan espesa tiene que ser la bechamel? La bechamel debe tener consistencia de salsa, porque es una salsa. De modo  que tiene que ser dúctil, liquida, que podamos con una cuchara bañar otras cosas con esta salsa, espesa pero liquida, estos atributos deben estar presentes en ella, en armonía como dos personas que bailan como uno solo, como en el tango.... y para ser franco y no abusar de licencias poéticas y metáforas, los engrudos son malos para nuestra salud. Por último agregamos sal, pimienta blanca y una cantidad mínima de nuez moscada para dar aroma ala bechamel.

Retire la cocha de las papas, corte en  rodajas del grosor de su dedo meñique y reserve.

  Ya para concluir este plato agregamos al fondo de un molde una fina capa de bechamel, luego una capa de papas, berenjenas y después la salsa de tomate. Repita este orden hasta llegar al tope del molde, para coronar con bechamel  y queso parmesano. Hornee en un horno precalentado a 200 grados por un espacio de 12 a 15 minutos.
Llegamos a los créditos de esta receta, disfrute con una copa de merlot, una agradable compañía y  una buena película.

Quizás estas:

(LA VIDA ES BELLA)
http://www.youtube.com/watch?v=kXoia1sqXfQ
*(FRANKIE Y JOHNNY)

martes, 10 de febrero de 2009

Malacho



Malacho que en tierra firme le llaman macabi es un pescado, no el carrito de comida que queda en el parque las Cocuizas vía Choroni. Lo cierto es que el poco conocido malacho como se le dice aquí, es un pescado de muchas espinas y que se le saca la carne a palos literalmente hablando. Luego de ser apaleado este desdichado pero versátil amiguito, se le raspa el espinazo obteniendo una pulpa con la cual se puede hacer de todo, solo hay que agregar un poco de otro ingrediente, imaginación.
Croquetas de malacho
250 grs. De malacho
4 chiles jalapeños
1 cucharada de mostaza dijon o la que venda el chino que tenga más cercano.
1 cucharadita de azúcar
1 una cucharadita de salsa inglesa
Una pizca de sal
1 huevo
Harina
Pan rayado
Coloque el malacho en un bol, agregue los chiles previamente cortados, el azúcar y la sal. Mezcle de manera que todos ingredientes se amalgamen bien con el pescado y no tengamos sorpresas con el chile. Luego vierta la mostaza, la salsa inglesa y vuelva a mezclar. En caso de que la mezcla le falte consistencia agregue un poco de pan rayado. Bata un huevo, sazone con sal y pimienta. Por ultimo, dar forma de croquetas, pasar por harina, huevo, pan rayado y freír en abundante aceite.
Acompañe estas croquetas de: salsa tártara, una cerveza bien fría y algún ser querido viendo el atardecer en la playa de Puerto Cruz en la isla de Margarita.